Por Berkeley Lovelace Jr. — NBC News
El Gobierno de Donald Trump publicó este miércoles nuevas directrices alimentarias en las que se anima a los estadounidenses a consumir más proteínas y lácteos enteros y menos alimentos ultraprocesados y azúcares añadidos.
Las directrices, que son actualizadas cada cinco años por los Departamentos de Agricultura y Salud y Servicios Humanos, están son parte de la agenda Make America Healthy Again del secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., pero no contienen los cambios radicales que algunos expertos en nutrición esperaban.
Con ellas, desaparece la guía visual MyPlate, que recomendaba consumir porciones aproximadamente iguales de cereales, verduras, proteínas y fruta, y una pequeña porción de lácteos.

En su lugar, el Gobierno ha retomado una versión actualizada de la pirámide alimentaria, esta vez invertida y ligeramente desigual. Predominan las proteínas, los lácteos y las grasas saludables, junto con las verduras y las frutas, mientras que quedan más rezagados los cereales integrales.
Las nuevas directrices hacen hincapié en la ingesta de proteínas en cada comida y animan a las personas a consumir hasta el doble de la cantidad diaria recomendada de 0.8 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal, recomendando en su lugar entre 1.2 y 1.6 gramos por kilogramo de peso corporal.
Las directrices también promueven los lácteos enteros, lo que supone un cambio con respecto a las versiones anteriores, que recomendaban las versiones descremadas o sin grasa para limitar la ingesta de grasas saturadas. Kennedy ha calificado las directrices anteriores de “anticuadas” debido a esas recomendaciones.

Las directrices sobre las grasas saturadas no han cambiado. Las nuevas recomendaciones siguen limitando su ingesta a menos del 10% del total de calorías diarias.
Sin embargo, Kennedy ha destacado a menudo su gusto personal por las grasas saturadas.
Esto incluye una parada pública en un restaurante de Steak ‘n Shake de Florida en marzo, después de que la cadena sustituyera el aceite vegetal por sebo de vacuno. En julio, el secretario dijo a gobernadores que las directrices dietéticas actualizadas impulsarían lo que él denominó alimentos “de sentido común”, incluyendo más grasas saturadas y carne.
La Asociación Médica Estadounidense (AMA) aplaudió las nuevas directrices por poner el foco en los alimentos ultraprocesados, los azúcares añadidos y el sodio, que, según indicó, alimentan enfermedades crónicas como las cardiopatías, la diabetes y la obesidad.
“Las directrices destacan que la comida es medicina y ofrecen una orientación clara que los pacientes y los médicos pueden utilizar para mejorar la salud”, dijo en un comunicado el Dr. Bobby Mukkamala, presidente de la AMA.

Marion Nestle, profesora emérita de nutrición, estudios alimentarios y salud pública de la Universidad de Nueva York, afirmó que la recomendación de limitar alimentos altamente procesados es una mejora importante, pero “todo lo demás es más débil o carece de justificación científica”.
El énfasis en las proteínas, por ejemplo, “no tiene sentido (los estadounidenses consumen muchas) salvo como excusa para recomendar más carne y lácteos, con toda su grasa, lo que hará imposible mantener las grasas saturadas en un 10% de las calorías o menos”, escribió Nestle en un correo electrónico.
La Asociación Estadounidense del Corazón recomienda una menor ingesta de grasas saturadas, con el objetivo de que representen menos del 6% del total de calorías diarias. El grupo indicó que limitar las grasas saturadas puede reducir el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular, y disminuir los niveles de colesterol LDL, a menudo denominado colesterol malo, que provoca la acumulación de placa en las arterias.
Menos comida ultraprocesada y azúcares
Un portavoz de la Casa Blanca afirmó que las nuevas directrices se basan en el “consenso científico” y el “sentido común”.
Las directrices dietéticas determinan el contenido de los almuerzos escolares, las comidas militares y los programas federales de asistencia alimentaria, incluidos el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP) y los Programas de Nutrición Infantil.
El portavoz de la Casa Blanca afirmó que las nuevas directrices se irán incorporando gradualmente en las escuelas y los programas alimentarios federales durante los próximos dos años.

Algunas de las directrices reflejan los consejos que los expertos en nutrición habían estado pidiendo.
Las recomendaciones aconsejan evitar los alimentos ultraprocesados, los azúcares añadidos y los carbohidratos refinados. Destacan los snacks preenvasados, como papas fritas, galletas y dulces, en favor de los “alimentos ricos en nutrientes” y las comidas preparadas en casa.
Los azúcares añadidos deben limitarse a 10 gramos por comida. Para ayudar a las personas a identificar los azúcares añadidos, la guía aconseja revisar la lista de ingredientes en busca de términos que incluyan “azúcar”, “jarabe” o ingredientes que terminen en “-osa”.
Las frutas y verduras deben consumirse “en su forma original”, aunque las frutas y verduras congeladas, deshidratadas o enlatadas pueden ser una buena opción si no contienen azúcares añadidos o estos son muy limitados.
En cuanto al sodio, las directrices no han cambiado: la mayoría de las personas mayores de 14 años deben consumir menos de 2,300 miligramos al día. Los límites recomendados son más bajos para los niños, y oscilan entre menos de 1,200 y 1,800 al día.
Las nuevas directrices parecen eliminar los límites diarios específicos de alcohol, que anteriormente se fijaban en no más de una bebida al día para las mujeres y dos para los hombres.
En su lugar, aconsejan a los estadounidenses beber “menos alcohol para mejorar la salud en general”.
