La Conferencia Episcopal de Estados Unidos emitió este miércoles un tipo de declaración que hace con muy poca frecuencia: un mensaje pastoral sobre temas migratorios en el que condena la política de deportaciones en masa que actualmente impulsa el Gobierno de Donald Trump.
La última vez que los obispos lanzaron un "mensaje especial" de este tipo, votado por la mayoría de la conferencia, fue en 2013, condenando en ese entonces una propuesta para que los empleadores ofrezcan cobertura de anticonceptivos.
"Nos inquieta ver en nuestras comunidades un clima de temor y ansiedad ante las prácticas de perfilamiento y la aplicación de las leyes migratorias", indica el mensaje de los clérigos, que no hace mención directa de Trump.
"Nos entristece profundamente el tono que ha adoptado el debate contemporáneo y la creciente denigración de los inmigrantes, y nos preocupan las condiciones en los centros de detención y la falta de acceso a una atención pastoral adecuada".
El mensaje especial también dice que los obispos "nos oponemos a las deportaciones masivas e indiscriminadas".

"La enseñanza católica exhorta a las naciones a reconocer la dignidad fundamental de todas las personas, incluidos los inmigrantes", agrega la misiva, que cierra diciendo que "oramos por el fin de la retórica inhumana y de la violencia".
El mensaje fue emitido un día antes del cierre de la reunión de la conferencia en Baltimore, Maryland, en la que Paul Coakley fue elegido el nuevo presidente del grupo y el latino Daniel Flores fue nombrado vicepresidente.

Antes de emitir el comunicado, varios de los obispos dictaron discursos a favor de adoptarlo, en una señal de unidad respecto al mensaje.
"Estoy muy a favor en apoyo a nuestros hermanos y hermanas inmigrantes, pero también para que pidamos que haya un balance [...] para urgir a nuestros legisladores y a nuestro Gobierno que ofrezcan un camino para reformar nuestro sistema migratorio", dijo Coakley.
El mensaje de la Conferencia de Obispos se da en un contexto en que varios líderes y figuras religiosas en Estados Unidos han buscado apoyar a gente afectada por el endurecimiento de la política migratoria bajo Trump.
En lugares como Chicago pastores y obispos han estado abogando por inmigrantes detenidos, mientras que algunas iglesias han buscado mantener vigentes sus programas de apoyo a personas refugiadas después de que la Casa Blanca suspendió el programa federal de reasentamiento por asilo.
Con información de The Associated Press y EFE
