Por NBC News
Este artículo fue escrito por F. Brinley Bruton, quien informa desde Bogotá, Colombia, y por un reportero radicado en Caracas que no se identifica por motivos de seguridad.
CARACAS, Venezuela — La realidad política se está asentando en Venezuela a medida que el régimen antes liderado por Nicolás Maduro refuerza su control sobre el país.
Muchos venezolanos que se oponen al régimen de Maduro se alegraron enormemente cuando las fuerzas especiales estadounidenses lo capturaron el fin de semana, creyendo que eso iniciaría una rápida transición hacia un nuevo Gobierno. Sin embargo, para algunos estas esperanzas se han desvanecido en los últimos días.
Al parecer, no se ha liberado a ningún preso político, y el Gobierno está tomando medidas enérgicas contra cualquier nueva señal de disidencia, arrestando a quienes, según ellos, celebraron la captura de Maduro.

El aparato de seguridad e inteligencia del país se ha desplegado fuertemente, con “colectivos” paramilitares enmascarados —civiles armados que apoyan al Gobierno— recorriendo las calles en motocicletas, y agentes de inteligencia militar vestidos de civil circulando en camionetas con insignias oficiales y estableciendo bloqueos de carreteras. La cúpula del régimen permanece intacta, con la notable excepción del propio Maduro.
La falta de cambios en la cúpula política quedó subrayada por una reciente evaluación de inteligencia clasificada que determinó que los principales miembros del régimen de Maduro —incluida la exvicepresidenta Delcy Rodríguez, quien se juramentó como presidenta interina el lunes— eran los más indicados para liderar el Gobierno de Venezuela y mantener la estabilidad.
Esta evaluación tuvo en cuenta la desestimación por parte del presidente Donald Trump de María Corina Machado, líder opositora exiliada y Premio Nobel de la Paz, como la persona correcta para asumir el control del país, según informaron varias fuentes a NBC News.
Estos acontecimientos fueron un duro golpe para Michelle, una residente de Caracas.
“Durante muchos años deseé un cambio de Gobierno en mi país y pensé que cuando llegara ese día me sentiría muy feliz. Pero no es así”, dijo la arquitecta de 34 años, quien regresó a Venezuela el año pasado. “De alguna manera tendremos que pagar: ya sea con petróleo o con nuestra propia dignidad y soberanía”.
Michelle y otras personas que hablaron con NBC News en Venezuela pidieron no ser identificadas por temor a que el régimen tome represalias.

“Se está creando un precedente peligroso entre Estados Unidos y Latinoamérica”, dijo Michelle. “Somos conscientes de que solo somos una pieza más en la pugna entre potencias, para quienes el futuro del pueblo venezolano carece de relevancia comparado con la importancia de recursos valiosos, que valen más que la vida misma”.
Trump ha mencionado repetidamente su deseo de que Venezuela, que cuenta con las mayores reservas de petróleo del mundo, abra su mercado a las empresas estadounidenses. El martes, declaró que Venezuela entregaría hasta 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos, y agregó que los ingresos petroleros se utilizarán para beneficiar tanto a estadounidenses como a venezolanos.
Sin embargo, el pesimismo sobre los recientes acontecimientos en Venezuela no es compartido por todos los simpatizantes de la oposición como es el caso de Luis Mata, activista político y defensor de derechos humanos quien fue uno de los presos políticos del régimen.
“Es como comerse una pizza: una rebanada tras otra. Tenemos que confiar en el proceso”, declaró Mata, quien está exiliado. Existe confusión sobre el destino de los entre 800 y 900 presos políticos que fueron encarcelados después de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024.
Mata, de 26 años, fue uno de los miles de voluntarios que velaron por el recuento de votos durante las elecciones de 2024. El régimen de Maduro anuló lo que observadores electorales independientes, grupos de derechos humanos y Gobiernos extranjeros calificaron como una contundente victoria de la oposición.
Días después de las elecciones, Mata fue detenido por agentes de policía cuando intentaba salir de la ciudad donde vivía tras enterarse de que el régimen buscaba a quienes habían protegido los votos. Fue acusado de siete delitos y pasó cuatro meses encarcelado en la cárcel de Tocorón. Ahora está fuera de Venezuela.

“Muchos dicen que Estados Unidos quiere apoderarse del petróleo, pero Estados Unidos es un aliado comercial. Estados Unidos apoya la libertad en Venezuela”, declaró.
“Para mí, el cambio está más cerca que nunca. Nicolás está fuera del país y nunca volverá a pisar Venezuela”, añadió Mata, quien pidió a NBC News que no revelara su ubicación por razones de seguridad. “La libertad está a punto de llegar”.
Independientemente de si la “libertad” está a punto de llegar a Venezuela, el régimen se empeña en proyectar continuidad. Un claro ejemplo de eso fue la juramentación de Delcy Rodríguez como presidenta y la marcha de los líderes del país frente a la Asamblea Nacional el lunes.
En una fotografía difundida por el palacio presidencial, Rodríguez aparece flanqueada por su hermano y presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez. A su derecha se encuentra Diosdado Cabello, quien, como ministro del Interior, Justicia y Paz, supervisa la policía, las fuerzas de contrainteligencia y los “colectivos” que han sembrado el miedo entre muchos venezolanos. También se observa a su alrededor al ministro de Defensa, Vladimir Padrino, con uniforme militar de gala, y a un sonriente Nicolás Maduro Guerra, hijo del líder depuesto.
La imagen contradice las reiteradas declaraciones de Trump, quien afirma que Estados Unidos tiene el control en Venezuela.
“Están persiguiendo a cualquiera que potencialmente haya apoyado la misión estadounidense para derrocar a Maduro”, declaró James Story, el último embajador de Estados Unidos en Venezuela, en un evento organizado por el Atlantic Council, un centro de estudios con sede en Washington.

“Los van a arrestar, y de hecho ya han arrestado a algunas personas. Si están haciendo eso, entonces no somos nosotros los que controlamos el país”, afirmó Story, quien se desempeñó como embajador de 2018 a 2023.
Marlenis, una trabajadora doméstica en Caracas, no parece muy preocupada por los planes de Trump para Venezuela. Dice que, después de 25 años de un sistema que los ha empobrecido cada día más, los venezolanos no tienen nada que perder al intentar algo diferente.
“¿Qué más podemos perder?”, preguntó, mientras esperaba el autobús para regresar a su casa después del trabajo. “Si todo sale mal, la gente ya está acostumbrada a las cosas malas”, dijo.
