Siete preguntas que puede hacerle a su hijo en lugar de "¿cómo te fue hoy en la escuela?"

Cuando los niños reflexionan sobre sus experiencias, practican habilidades como la resolución de problemas y la empatía. También desarrollan una mentalidad de crecimiento, según expertos.

Por Amy Morin - CNBC

“¡Mi hijo no me cuenta nada sobre su día!”: es una preocupación habitual que escucho de los padres en mi consulta de psicoterapia quienes esperan poder comprender un poco mejor el mundo de sus hijos. Pero preguntar “¿cómo te fue hoy en el colegio?”, suele resultar en respuestas de una sola palabra.

Como terapeuta y autora de 13 Things Mentally Strong Parents Don’t Do, animo a los padres a hacer preguntas reflexivas que den lugar a conversaciones significativas. Cuando los niños reflexionan sobre sus experiencias, practican habilidades como la conciencia emocional, la resolución de problemas y la empatía, y desarrollan una mentalidad de crecimiento.

Aquí hay siete preguntas que permiten conversaciones productivas y, al mismo tiempo, ayudan a los niños a fortalecerse mentalmente:

1. ¿Cuál es la mejor parte de tu día?

Esta pregunta anima a los niños a explorar su mente en busca de aspectos positivos. A quienes no les gusta la escuela o tienden a centrarse en lo que salió mal, responder les ayudará a desarrollar optimismo y gratitud, dos factores que protegen la salud mental.

Debe formular la pregunta basándose en su propia experiencia, diciendo: “Lo mejor de mi día fue dar un paseo durante el descanso para comer. ¿Y el tuyo?”. Es posible que su hijo comparta algo destacado, como: “Jugué kickball en el recreo”.

2. ¿Un error del que aprendiste hoy?

Esto normaliza los errores y celebra el riesgo saludable. Hablar abiertamente sobre esto reduce la vergüenza y ayuda a los niños a ver la situación como una oportunidad para crecer.

Pregunte con curiosidad, no con tono de juicio: “¿Pasó algo hoy que harías diferente la próxima vez?”. Esto podría permitir que respondan: “Olvidé un libro de la biblioteca, así que lo voy a meter en la mochila esta noche para no olvidarlo”.

3. ¿Qué te hizo sentir orgulloso?

Funciona porque dirige su atención a los demás y cultiva la empatía. También obtendrá información sobre sus relaciones y lo que valoran.

Haga la pregunta más específica planteando por ejemplo: “¿Has visto a alguien que se haya esforzado mucho en algo hoy?”.

Su hijo puede hablar de un amigo que fue valiente o puede felicitarse a sí mismo y decir: “A mi amiga se le olvidó la comida, así que compartí la mía con ella”.

4. ¿Qué hubieses hecho mejor hoy?

Esta pregunta ayuda a los niños a identificar sentimientos como la frustración y decepción sin obsesionarse con esas experiencias. De forma natural, les abre la puerta a la resolución de problemas y planificación.

Por ejemplo, puede preguntar de forma divertida: “Si tuvieras una varita mágica para cambiar algo de hoy, ¿qué sería?”. Esto puede dar paso a ideas creativas, como: “Me gustaría tener más tiempo para mi proyecto de arte, así que quizá lo lleve a casa para terminarlo”.

5. ¿Quién te ayudó hoy?

Puede animar a los niños a participar en comportamientos prosociales con preguntas como esta. Cuando se hacen regularmente, comienzan a buscar oportunidades para ser útiles y los actos de bondad se convierten en algo natural.

Pregunte sobre pequeñas acciones: “¿Cómo ayudaste hoy?”. Es posible que recuerden algo sencillo, como “Ayudé al profesor a repartir los papeles”.

6. ¿Qué fue lo más interesante que aprendiste?

Se hace hincapié en la curiosidad por encima del rendimiento académico. Mostrar interés en el proceso de aprendizaje fomenta el aprendizaje permanente.

Anime a los niños a hablar de lo que han aprendido, además de las materias que estudian. Pueden compartir algún dato curioso, como “descubrí que mi profesor toca el violín”. Muestre interés y haga preguntas para continuar la conversación.

7. ¿Qué te gustaría intentar?

Esto empuja a los niños a salir de su zona de confort y les anima a ser valientes. No tienen que ser buenos en algo para probar una actividad distinta, es una experiencia de aprendizaje.

Si su hijo rechaza intentar cosas nuevas, anímelo a experimentar preguntándole: “¿Hay algún club o actividad que te gustaría probar una vez?”. Es posible que se sienta más inclinado a explorar si sabe que no tiene que seguir haciéndolo.