Por Daniel Arkin y Erik Ortiz - NBC News
Un afiche con los Diez Mandamientos cuelga en el aula de una profesora en los suburbios de Dallas, Texas, rodeado de carteles de color rosa intenso con principios del budismo, el hinduismo y el islam.
Una profesora sustituta al norte de Houston envía a sus hijas gemelas al colegio con broches de la Primera Enmienda y se los ofrece a otros niños de su vecindario.
Una profesora del sureste de Texas dice que se está “arriesgando” tras decidir que no exhibirá los Diez Mandamientos en su aula. Y si se ve obligada a hacerlo, asegura, los colocará al revés.
Estos silenciosos actos de rebeldía ocurren cuando entra en vigor este mes una nueva ley estatal promovida por los republicanos, conocida como Proyecto de Ley del Senado 10 (o SB 10), que exige a las escuelas públicas de primaria y secundaria de Texas colgar los Diez Mandamientos en todas las aulas.
Un distrito escolar “debe aceptar cualquier póster donado de forma privada” o “puede, pero no está obligado a, comprar afiches” con fondos del distrito, según la ley.
No está claro cuántos distritos han cumplido con la norma desde el inicio del año escolar.

Además, un grupo reducido de distritos escolares en los que padres y líderes religiosos demandaron siguen estando exentos de cumplir el mandato, mientras se resuelve el litigio federal. Sostienen que imponer los Diez Mandamientos en las escuelas públicas es una violación inconstitucional de la separación entre Iglesia y Estado.
Sin embargo, el fiscal general de Texas, Ken Paxton, dijo el 4 de septiembre que los distritos que no están vinculados al litigio legal deben cumplir con la norma que no cuenta con un mecanismo de aplicación y sigue sin definir qué podría suceder con aquellas escuelas o profesores que se nieguen a cumplirla.
La oficina de Paxton no respondió a una solicitud de comentarios.
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Independientemente de cómo apliquen la ley los distritos escolares, los profesores que hablaron con nuestra cadena hermana NBC News dijeron que se encuentran en una situación incómoda y se sienten en conflicto con sus propias creencias. A algunos también les preocupa que los afiches parezcan favorecer una religión sobre otras y provoquen conversaciones incómodas sobre el cristianismo que no quieren tener en un entorno escolar público.
“Dice: ‘No codiciarás la mujer de tu prójimo’. En primer lugar, eso no significa nada para mis alumnos”, dijo una profesora de arte de una escuela primaria en las afueras de Dallas que pidió no ser identificada por temor a represalias laborales.
“Si estuviera redactado como ‘Sean amables los unos con los otros. No robes. No mientas’ o ‘Sé una buena persona’, porque como profesora de primaria enseño esas cosas todo el tiempo. Por ejemplo, en la primera semana de clase, hago una presentación y parte de ella es: ‘Por favor, no roben nuestros materiales de arte’”, afirmó.
La profesora dijo que su distrito es muy diverso y que, como en su escuela hay alumnos de diferentes religiones, decidió colgar carteles con los principios de otras religiones alrededor del cartel de los Diez Mandamientos. Entre ellos se encuentran los Cinco Pilares del Islam, las Cuatro Nobles Verdades del Budismo y una lista de los Principios Éticos del Hinduismo, que incluyen la no violencia y la veracidad.
Hasta ahora, ningún administrador se ha fijado en los carteles ni le ha pedido que los quite.

“Una de mis amigas profesoras entró, lo vio y como que se rió”, contó la maestra. “Me dijo: ‘Sabes, yo estoy a favor de colgar los Diez Mandamientos’, y yo le respondí: ‘Bueno, ¿crees que no debería colgar estos otros carteles?’ Y ella respondió: ‘No, estoy a favor de colgar los Diez Mandamientos, así que también estoy a favor de que cuelgues los otros’”.
Una profesora de arte de secundaria que habló con NBC News relató que se ha negado a colgar el póster cuestionando las intenciones de los legisladores que también aprobaron este año un proyecto de ley que permite a los distritos escolares adoptar políticas que autorizan un período de oración en las escuelas y la lectura de la Biblia u “otros textos religiosos” con el consentimiento de los padres.
“¿Dónde se traza la línea?”, preguntó la profesora, que habló bajo condición de anonimato porque le preocupa que la despidan y añadió que “tenemos derechos constitucionales, incluida la libertad de religión”.
“Estoy jugando un juego arriesgado para ver cuánto tiempo puedo aguantar sin colgarlo antes de que me digan que tengo que hacerlo o me despidan”, reconoció. “Si tengo que colgarlo, lo pondría al revés. Creo que, técnicamente, eso no infringiría la ley”.
La ley exige exhibir un “cartel duradero o una copia enmarcada” de los Diez Mandamientos en un “lugar visible de cada aula de la escuela”. Deben tener un tamaño mínimo de 16 por 20 pulgadas e incluir los Diez Mandamientos tal y como están escritos en la legislación, que refleja una versión protestante del texto.
Los grupos cristianos que apoyan la SB 10 están recaudando donaciones para ayudar a las escuelas de Texas a recibir afiches de los Diez Mandamientos, así como en Arkansas, donde una ley similar entró en vigor en este curso escolar y está siendo impugnada en los tribunales.

Restore American Schools, un sitio web respaldado por el comentarista conservador Glenn Beck, afirma haber “adoptado” más de 4,100 escuelas en Texas y más de 300 en Arkansas.
“Juntos, podemos devolver la verdad, la esperanza y la claridad moral a nuestras aulas, escuela por escuela”, señala el sitio web.
Otros han comenzado a producir carteles como alternativa a los Diez Mandamientos.
Bob Peck, escritor y filósofo de Austin, ha diseñado carteles sobre otras religiones que los profesores también pueden colgar en sus aulas. Unos 100 padres y profesores le han contactado a través de su tienda Etsy desde que comenzó a venderlos durante el verano.
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“La ley dice que los profesores están obligados a exhibir los Diez Mandamientos, pero tengo entendido que no hay ninguna prohibición de enmarcar las doctrinas de otras religiones”, dijo Peck, añadiendo que “los niños merecen ver la belleza del budismo, el islam y el hinduismo”.
Angela Achen, profesora sustituta del Distrito Escolar Independiente de Conroe, en el condado de Montgomery, al norte de Houston, dijo que la SB 10 provocó una conversación con sus hijas gemelas de sexto grado.
Al principio pensaron en crear un cartel sobre su oposición a la ley que se transformó en unos botones que promueven el texto completo de la Primera Enmienda, inspirados en la primera cláusula: “El Congreso no aprobará ninguna ley que establezca una religión oficial”.

Achen, que ejerció como abogada, no distribuye los pins ni los lleva puestos en clase, pero sus hijas los llevan al colegio y deja una bolsa con ellos en el porche de su casa para que otros los tomen. Calcula que se han distribuido cerca de 300.
“Tuvimos una charla: ‘Antes de empezar a repartirlos, tienen que saber de qué están hablando. Hablemos de las cinco libertades diferentes que hay en la Primera Enmienda’”, dijo Achen. “Hablamos, les hice preguntas, me aseguré de que lo entendieran. Sus profesores me han dicho que no solo están repartiendo los pins, sino que también se los están explicando a los niños. Al principio, no sabíamos si los niños los iban a llevar, pero se están popularizando”.
Un portavoz del Distrito Escolar Independiente de Conroe indicó que se cumple con la ley estatal y que se invita a las personas a compartir sus inquietudes en las reuniones de la Junta Directiva o con los administradores del distrito. Los profesores de los distritos escolares en los que aún no se han distribuido los carteles señalan que están reflexionando sobre cómo abordar el tema con los alumnos, si es que lo hacen.
Ajha Farrow, que enseña inglés y teatro a alumnos de entre 10 y 14 años en una zona rural del norte de Texas, afirmó que una iglesia local ha anunciado que pronto donará carteles. Cuando eso ocurra, planea diseñar un “muro de las religiones del mundo” que incluya todas las creencias e ideologías.
Los profesores de su colegio pueden colgar “objetos sentimentales” en sus aulas, añadió.
“Tenemos profesores que tienen versículos de la Biblia, así como maestros que tienen fotos de ellos con sus parejas LGBTQIA+. Esa libertad debería existir”, dijo Farrow. “Pero imponer un solo estilo de vida, una sola religión, es extremadamente inconstitucional. Y yo pienso ser lo más maliciosamente complaciente posible para que todos mis alumnos, independientemente de su religión, o de la falta de ella, se sientan valorados, cómodos y vistos”.
