Por Suzanne Gamboa, Alexandra Chaidez, Kenzi Abou-Sabe y Nigel Chiwaya - NBC News
Mientras el huracán Helene arrojaba cantidades récord de lluvia sobre el este de Tennessee, la crecida del río Nolichucky inundó la pequeña fábrica de plásticos Impact Plastics Inc. y la única vía terrestre para escapar de ella.
Presas del pánico y buscando escapar, un grupo de trabajadores subieron al remolque de un camión frente a la fábrica. Pero fueron arrastrados por la fuerte corriente de la crecida.
En los días posteriores al 27 de septiembre, se encontraron los cadáveres de cinco de los empleados de la empresa: Sibrina Barnett, de 53 años; Mónica Hernández-Corona, de 44; Bertha Mendoza, de 56; Johnny Peterson, de 55; y Lidia Verdugo Gastelum, de 63 años.
Una sexta empleada, Rosa María Andrade Reynosa, de 29, sigue desaparecida. Cinco empleados sobrevivieron encima del remolque.

Michael Dorsey, el conductor del camión, dijo que él y otros trataron de mantener estable el remolque —una plataforma abierta de dos niveles acoplada a la cabina del camión— mientras el agua subía. Pero escombros lo golpearon varias veces y este se volcó, provocando que las personas cayeran al profundo río, según dijeron Impact Plastics y el propio chofer.
La tragedia conmocionó a Erwin, una localidad montañosa de clase trabajadora en los Apalaches, donde viven unos 6,000 habitantes.
Algunos familiares y miembros de la comunidad han descrito como pobres los esfuerzos realizados para encontrar a sus seres queridos. Y la frustración llegó a su punto álgido cuando un funcionario estatal, presionado por los familiares de los empleados desaparecidos, en su mayoría latinos, dijo que desconocía la existencia de la comunidad latina en la ciudad.
Sobre todo, las familias han exigido respuestas a una pregunta fundamental: ¿cómo pudo ocurrir?
Una investigación de NBC News basada en entrevistas con supervivientes, mensajes entre familiares y víctimas, datos meteorológicos, declaraciones de la empresa y otros documentos revela cómo se desarrollaron los acontecimientos el día en que un centro de trabajo en las montañas de Tennessee se convirtió en el foco mortal de una inundación que solo ocurre cada 5,000 años.

La investigación también refleja lo que puede ocurrir cuando las comunidades se enfrentan a fenómenos meteorológicos nunca vistos, provocados por el cambio climático. Los lugares de trabajo y las localidades tienen que plantearse si el nuevo panorama meteorológico exige que planifiquen para situaciones antes inimaginables.
Han surgido versiones contradictorias sobre lo que ocurrió ese día. Los trabajadores han dicho a NBC News que estaban ansiosos por la inminencia del huracán cuando comenzaron su turno y que su preocupación aumentó a medida que las alertas del servicio meteorológico y las notificaciones sonaban en sus teléfonos.
“Ojalá nunca hubiéramos ido a trabajar ese día”, dijo Robert Robby Jarvis, empleado de Impact Plastics. “Porque fue innecesario. Mira todas las vidas que perdimos por eso. Fue un error”.
El propietario de Impact Plastics, Gerald O’Connor, dijo en un comunicado en forma de video que él y la empresa tienen “el corazón roto” por las personas muertas, entre las que dijo que se encontraba un amigo de toda la vida.
“Concluimos que se dijo a los empleados que abandonaran la planta al menos 45 minutos antes de que la gigantesca fuerza de la inundación golpeara el polígono industrial. Hubo tiempo para escapar”, afirmó.

Junto con el video, la empresa emitió declaraciones escritas, incluidos los resultados de una revisión preliminar que afirma que había publicado un plan de evacuación para emergencias en la planta mucho antes del 27 de septiembre. Pero empleados han dicho que no había ningún tipo de plan en caso de inundación.
La Oficina de Investigación de Tennessee y la Administración de Seguridad y Salud en el Trabajo de Tennessee han iniciado investigaciones sobre las circunstancias que rodearon la muerte de los empleados de Impact Plastics. O’Connor se ha negado a ser entrevistado y a hacer más comentarios, mientras duren las investigaciones.
Los empleados de Impact Plastics y los familiares de los fallecidos también se preguntan por qué los equipos de primeros auxilios no llegaron hasta sus seres queridos antes de que la riada los engullera. Varias de las víctimas hicieron las últimas llamadas a sus familiares más de hora y media después de abandonar el aparcamiento inundado de la empresa.
A milla y media de la planta de plásticos, unas cinco decenas de personas fueron trasladadas por aire desde el tejado del Hospital del Condado de Unicoi río abajo en una peligrosa operación de rescate en la que participaron varios organismos.
El azote del huracán en la región de los Apalaches fue tan inesperado que era difícil hacer algo con antelación, dijeron las autoridades. “Es difícil imaginar cómo es la preparación para algo que nunca ha sucedido”, dijo el gobernador, Bill Lee, en una conferencia de prensa.
El huracán Helene golpeó a seis estados, dejando más de 200 muertos y decenas de desaparecidos. Tocó tierra en Florida el 26 de septiembre, un jueves.

El día anterior, el Servicio Meteorológico Nacional de Morristown, Tennessee, emitió varias advertencias de posibles inundaciones durante el resto de la semana. Un pronóstico decía: “Existe un riesgo extremo de inundaciones que pongan en peligro la vida cerca de la frontera estatal de Tennessee y Carolina del Norte en el oeste de Carolina del Norte”.
Impact Plastics se encuentra en una zona de inundación designada por la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés), pero los empleados y gerentes dijeron que nunca habían visto inundaciones como esta en la planta.
El distrito escolar de Unicoi canceló las clases para el 26 y 27 de septiembre, jueves y viernes, citando advertencias meteorológicas. Foam Products Corp., una empresa ubicada en el mismo parque industrial que Impact Plastics, cerró sus puertas el jueves y viernes también, según el gerente general, Perry Muse. Es la primera vez que su planta de Erwin ha cerradp por condiciones climáticas extremas.
Impact Plastics, que fabrica componentes para automóviles, helicópteros, muebles y otros productos, decidió abrir ese viernes. Lo mismo hicieron otras empresas cercanas.
A continuación, le mostramos una cronología de los eventos en la planta de Impact Plastics durante el huracán Helene:
Viernes 27 de septiembre
7:00 a.m.
El turno matutino comenzó “como siempre”, según Impact Plastics en una declaración del 3 de octubre, añadiendo que “no había habido ninguna alerta o advertencia de inundación” en ese momento. Esto es a pesar de las advertencias del Servicio Meteorológico Nacional (NWS, por sus siglas en inglés) y el cierre de las escuelas.
8:30 a.m. ― 8:45 a.m.
Un trabajador de Impact Plastics, que no quiso que se usara su nombre por miedo a represalias de la empresa, comenzó a ver noticias en su teléfono sobre inundaciones en el área.
Otra empleada de Impact Plastics, Zinnia Adkins, comenzó a recibir “mensajes y alertas” en su teléfono instando a la evacuación, dijo. Temerosa del agua, llamó a su esposo a las 8:42 a.m., según sus registros de llamadas. Ella calcula que alrededor de 25 a 30 empleados estaban en la planta ese día.

9:00 a.m.
Erick Castellón, un empleado de Old Hickory Buildings, una empresa constructora de cobertizos de almacenamiento localizada a menos de una milla río arriba de Impact Plastics, fue eximido de sus labores por el día a través de un mensaje de su jefe que les decía a todos los trabajadores que se fueran, dijo.
9:14 a.m.
El NWS envió su primera alerta de emergencia inalámbrica en Erwin. La advertencia apareció en forma de mensajes en los teléfonos que recibían servicio de torres celulares en el área en riesgo. Para los teléfonos con servicio 4G y más modernos, decía: “UNA ADVERTENCIA DE INUNDACIÓN REPENTINA está vigente para esta área hasta las 12:00 p.m. Esta es una situación peligrosa y potencialmente mortal. No intente viajar a menos que esté huyendo de un área sujeta a inundaciones o bajo una orden de evacuación”.
El gerente de emergencias del condado de Unicoi, Jimmy Erwin, le dijo a NBC News que no había habido indicios de que las torres de telefonía celular estuvieran caídas esa mañana. Los televisores y radios en el área habrían recibido advertencias más exhaustivas.

Jackie Rangek, empleada de Impact Plastics, estaba desayunando y notó alertas en su teléfono en ese momento, dijo. La asustaron y consultó a un compañero de trabajo, pero ninguno sabía qué hacer, por lo que regresaron al trabajo.
9:20 a.m.
El NWS envió otra alerta de emergencia a los teléfonos de la zona, actualizando su “advertencia de inundación repentina” a “emergencia de inundación repentina”. Una “emergencia de inundación repentina” es una alerta de nivel superior emitida para situaciones “extremadamente raras”, cuando las fuertes lluvias están provocando una amenaza grave para la vida humana que resulta en rescates y evacuaciones y “daños catastróficos” están ocurriendo o ocurrirán pronto.
10:00 a.m.
Rangkek recordó haber visto otra alerta en su teléfono, pero los empleados de Impact Plastics continuaron trabajando, dijo. “No hicimos nada en ese momento, nuevamente, porque no nos dijeron nada la primera vez”, dijo Rangkek en español.
10:30 a.m.
Cuando las empresas comenzaron a quedarse sin electricidad, los trabajadores de un almacén junto al río Nolichucky fueron transportados por su empleador, Nuclear Fuel Services, a la cercana propiedad principal de la empresa, que se encuentra a mayor altura, según dijo Chris Dumond, portavoz de la empresa matriz en una declaración enviada por correo electrónico.
10:35 a.m.
El agua comenzó a acumularse en el estacionamiento de Impact Plastics, según la revisión preliminar hecha pública por la empresa, que también afirmó que la acumulación “no era un hecho inusual”.
10:39 a.m.
Según la empresa, se fue la electricidad en Impact Plastics.

10:40 a.m.
Según Impact Plastics, los empleados comenzaron a recibir advertencias públicas en sus teléfonos celulares. La empresa no respondió a las preguntas sobre por qué su cronología de cuándo se recibieron las alertas meteorológicas públicas difiere de los registros del NWS.
10:41 ― 10:44 a.m.
Durante su hora de almuerzo, Adkins salió y vio que se estaba acumulando agua en el estacionamiento. Adkins tomó varias fotos y un video que mostraba el agua subir. Jarvis, quien también estaba afuera, vio agua en el estacionamiento a las 10:44 a.m., dijo.
10:47 a.m.
Adkins tomó fotos de Mendoza, quien murió en la inundación, caminando por el estacionamiento. También grabó un video del estacionamiento y dijo: “No tenemos electricidad en el trabajo. Esto es en Impact Plastics. Este es el estacionamiento. Aquí están los autos. Esto está inundado”.
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10:50 a.m.
En ese momento, se les había dicho a todos los empleados que se marcharan, y los empleados bilingües tradujeron el anuncio al español, según la investigación preliminar de Impact Plastics. Para entonces, el agua estancada en el estacionamiento tenía solo unas 6 pulgadas de profundidad y South Industrial Drive, la carretera principal de entrada y salida de la planta, “parecía ser transitable”, afirmó la empresa.
La hija de Peterson, Alexa, le envió un mensaje de texto a su padre a las 10:51 a.m. y le preguntó si ya cerrarían ese día, y él respondió: “más vale que lo hagan”, según una demanda presentada por la familia de Peterson.
Después del corte de energía, algunos de los empleados presentes se trasladaron a la sala de descanso. “Se fue la luz en la planta y, en ese momento, la mayoría de las veces, siempre que tenemos un corte de energía, todos se trasladan a la sala de descanso”, dijo Fred Hudgins, quien ha trabajado en Impact Plastics por dos décadas.
Una vez que los empleados notaron que el agua inundaba el estacionamiento, la gente comenzó a mover sus autos a un terreno más alto, dijo Hudgins. El propietario de Impact Plastics, Gerald O’Connor, dijo: “Cerrémoslo”, según Hudgins.

10:56 a.m.
Hernandez-Corona, una de las víctimas, respondió a un mensaje de sus hermanas en WhatsApp en el que le preguntaban si estaba bien y si había ido a trabajar ese día. “Sí. Estamos inundadas”, escribió Hernandez-Corona en tres breves mensajes compartidos con NBC News por un miembro de la familia. “Dios mío”, respondió una de las hermanas.
11:00 a.m.
A esa hora, Dorsey, el conductor del camión, salió del estacionamiento de Dura-line. Dijo que vio niveles altos de agua en la carretera y que todavía había gente en el estacionamiento de Impact Plastics.
Una mujer, que luego le dijeron que era Mendoza, tocó la puerta de su camión y le pidió que la dejara entrar para permanecer en un terreno más alto. Dijo que Mendoza y otras nueve personas se subieron a su camión, específicamente al remolque, y comenzaron a llamar al número de emergencias 911 y a sus seres queridos.
11:00 a.m. ― 11:30 a.m.
Rangek y otro colega decidieron irse de Impact Plastics ya que ella no había recibido noticias ni instrucciones de la gerencia, dijo. Regresó para buscar sus pertenencias y vio agua dentro de la planta. El agua también había subido en el estacionamiento. Un colega con una camioneta aceptó llevarla a su casa junto con otras dos personas, dijo.
Aproximadamente a las 11:20 a.m.
El agua comenzó a llenar la cabina del camión de Dorsey, lo que lo obligó a él y a Mendoza a trasladarse al remolque adjunto donde se encontraban otros empleados. El remolque finalmente se desprendió del camión.
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11:23 a.m.
Peterson le envió una foto a su hija, Alexa, que mostraba varias pulgadas de agua dentro de la planta de Impact Plastics, según WSMV, una estación televisiva en Nashville.
11:30 a.m. — mediodía
Un gerente de Impact Plastics les dijo a los empleados que podían irse, según Adkins. “Tengo miedo al agua porque no sé nadar muy bien, así que un chico que trabajaba allí me ayudó a cruzar el estacionamiento”, dijo.
“Tenía el agua por debajo de los brazos” cuando logró irse, dijo. “El camino [a Impact Plastics] es de un solo sentido. No se puede entrar ni salir si está bloqueado. Así que estábamos varados allí... sin ningún lugar a donde ir”. Adkins describió que en ese momento caminaba hacia el extremo noreste del parque industrial con la esperanza de que su esposo pudiera tomar la autopista interestatal y venir a recogerla.
11:35 a.m.
La gerencia intentó mover de sitio el servidor de la empresa y los documentos importantes, terminó un recorrido final por la planta y se fue, según la revisión preliminar de Impact Plastics. Estas fueron las últimas personas en abandonar el edificio, según la revisión.
Su recorrido duró menos de 10 minutos y, en ese momento, no había nadie más en el edificio, dijo Hudgins.
Peterson, una de las víctimas, guió a Hudgins y a otros tres empleados, incluido el director financiero y O’Connor, el propietario, hacia una puerta lateral del edificio y hacia las vías del tren detrás de Impact Plastics, dijo Hudgins. Peterson fue hasta el frente del edificio para ver si había una salida y se separó de Hudgins y O’Connor, dijo Hudgins.
Poco después, una camioneta de Nuclear Fuel Services rescató al grupo en las vías, después de que uno de ellos llamara a un amigo de la empresa, relató Hudgins.
“Cuando nos subimos a la camioneta, todavía estábamos tratando de contactar con el personal de rescate... ‘Todavía tenemos gente en la carretera. ¿Puedes llamar a alguien?’, dije. Podíamos verlos desde las vías del tren”, explicó. “Y el agua estaba tan alta y corría tan rápido que incluso un esfuerzo por tratar de llegar hasta ellos, para guiarlos adonde estábamos, era imposible”.

11:48 a.m.
El Departamento de Policía de Erwin emitió un estado de emergencia.
11:51 a.m.
Se envió una tercera alerta del NWS a los teléfonos celulares en Erwin y otras áreas a lo largo del río, extendiendo la emergencia por inundación repentina hasta las 2:00 p.m.
12:08 p.m.
Mendoza le envió a su hija Clarissa un video de la inundación en el estacionamiento de Impact Plastics. Clarissa se ofreció a ir a ver a su madre a la interestatal, pero Bertha le dijo que el agua está subiendo tan rápido que no había forma de llegar a la interestatal, según un abogado que representa a la familia Mendoza.
12:32 p.m.
Hernández-Corona envió un mensaje a sus hermanas nuevamente en WhatsApp diciendo en español: “Estoy bien. Estoy aquí arriba de un tráiler”.
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12:48 p.m.
Hernández-Corona envió un mensaje de audio entre lágrimas a sus hermanas, “Oren por nosotros por favor”, que fue compartido con NBC News por un miembro de la familia.
12:52 p.m.
Hernández-Corona envió otro mensaje de audio a sus hermanas: “Estoy aquí en un tráiler pero el agua está a punto de alcanzarme. Por favor, Dios nos bendiga. No sé qué va a pasar. Cuiden bien a mis hijos”.
12:57 p.m.
Peterson envió un último video a su hija de las aguas turbulentas que lo rodeaban a él y a otros trabajadores a bordo del remolque, según su hija en una entrevista con WSMV.
1:00 p.m.
Adkins llamó a su esposo por última vez antes de reunirse con él en el otro lado del parque industrial, según sus registros de llamadas. Él usó cortadores de alambre para romper una cerca de púas y luego la llevó a su casa, dijo.

1:03 p.m.
Hernández-Corona envió un mensaje de audio desesperado en español a sus hermanas: “Cuídanos. Protege a cada uno de mis hijos, Señor. Estamos encima de un remolque”.
1:28 p.m.
En su último mensaje de audio a sus hermanas, Hernández-Corona dijo: “Sigo rezando, Señor”.
Mendoza comenzó a llamar a los miembros de su familia para despedirse, según el abogado de la familia. Le dijo a su hija Clarissa que la amaba y que siguiera rezando. Le dijo a su hijo Emanuel que esta sería la última llamada telefónica, porque tenía que agarrarse de algo para su seguridad, y su teléfono se mojaría.
1:49 p.m.
Otra alerta del NWS se envió a los teléfonos celulares en o cerca de la planta, extendiendo la emergencia por inundación repentina hasta las 5 p.m.

Hora desconocida
En el remolque y en medio de fuertes corrientes, “chocamos contra un árbol o algo así. Chocamos contra un árbol, mi remolque volcó y todos se cayeron del remolque”, dijo Dorsey en una entrevista con NBC News.
“Y cuando entramos al agua, estaba tratando de agarrarme de Bertha, pero algo me golpeó en la cabeza y quedé inconsciente”, dijo Dorsey. “Cuando recuperé la conciencia, busqué algo de lo que agarrarme… Terminé agarrándome de uno de los tubos que se cayeron de mi camioneta”.
4:00 ― 5:00 p.m.
Dorsey y los demás que pudieron agarrarse de los tubos de plástico de su remolque flotaron en las aguas de la inundación hasta que fueron arrastrados por una pila de escombros empujados contra los árboles y pudieron ponerse a salvo, dijo Dorsey.
Algún tiempo después, un helicóptero de la Guardia Nacional rescató a Dorsey y otras siete personas, dijo. Un bote con motor había tratado de alcanzarlos, pero la corriente era demasiado fuerte, dijo Dorsey.
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Semana del 30 de septiembre
En una entrevista con NBC News cuatro días después, Jarvis dijo sobre sus compañeros de trabajo perdidos: “La parte más difícil es saber que estoy aquí y ellos no. Deberían estar aquí conmigo”.
Adkins y Jarvis sobrevivieron, pero dicen que no pueden dormir. Dorsey, aún con dolor por las heridas que sufrió ese día, dijo que “mentalmente” sigue “destrozado”.
“Esa señora murió”, dijo refiriéndose a Mendoza.
Lunes 7 de octubre
En preparación para el funeral de Mendoza, su esposo Elías, acompañado por uno de sus hijos, Guillermo, dijo que había estado yendo y viniendo de México a Estados Unidos durante años para trabajar, hasta que pudo obtener visas para que él, su esposa y sus hijos pudieran vivir permanentemente en Estados Unidos.
Desde ese viernes 27 de septiembre, Elíeas dice que “lo más difícil es tener que entender que ella ya no está”.
