La investigación sobre cómo se dio un tiroteo la noche del miércoles afuera de una iglesia mormona en Salt Lake City, que dejó al menos dos muertos y seis heridos (cinco de ellos de gravedad), se ha topado un día después con obstáculos incluyendo la falta de cooperación de los testigos y una escena del crimen compleja.
Los investigadores han dicho que el tiroteo se desató por una disputa entre personas que se conocían entre sí que habían acudido a un funeral. Las autoridades dicen que no ha sido posible dilucidar si el tiroteo pudo haber sido por motivos pandilleros.
Hasta este jueves no había habido arrestos. Los oficiales han indicado que siguen revisando videos de vigilancia de negocios cercanos a la iglesia y buscando información con lectores de matrículas para buscar a los sospechosos.
La iglesia mormona donde sucedieron el funeral y tiroteo es un centro de reunión de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Los oficiales han dicho que no hay indicios de que los balazos hayan sido motivados por algún sentimiento antimormón, y que no fueron al azar.
"Nuestros centros de rezo son sagrados, sin importar qué afiliación religiosa tengan", dijo Brian Redd, el jefe policial de Salt Lake City, el jueves. "Tenemos todos que proteger estos espacios y respetar estos espacios", agregó.
Hasta ahora han sido identificadas las dos víctimas mortales: Vaea Tulikihihifo, de 46 años, y Sione Vatuvei, de 38. Toda la gente lesionada era de edad adulta, a decir de la policía.

Mucha de la gente que acude a la congregación en el área donde fue el tiroteo es de ascendencia de Tonga, país de Oceanía, según el sitio web de la iglesia.
Los misioneros mormones empezaron a llegar a Tonga desde la década de 1890 y con eso la fé mormona ha crecido en el país oceánico y entre su diáspora, de acuerdo con la información en la página web. En Utah casi la mitad de la población profesa la fé mormona.
Cerca de la iglesia hay un complejo habitacional, donde viven Brennan y Kenna McEntire. Dijeron que en el vecindario suele haber algunos balazos, pero nunca tan cerca.
"Esto nunca debió haber sucedido en un lugar religioso y nunca debió haber sucedido afuera de donde se celebraba una vida", dijo la alcaldesa de Salt Lake City, Erin Mendenhall.
